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Historia de cómo se conoció y venció a la Hepatitis C

 El hepatólogo barcelonés Juan Carlos López-Talavera ha estado desde el principio en primera línea de la investigación que ha llevado a curar la enfermedad 

SIN PRECEDENTES Es la primera vez en la historia de la medicina que se aprende a curar una enfermedad vírica

PROGRESO RÁPIDO Sólo han pasado 25 años entre el descubrimiento del virus que causa la infección y la curación

 Lovaina (Bélgica), 1988. El británico Michael Houghton presenta en el Congreso Europeo del Hígado los resultados que cambiarán la historia de una de las hepatitis más mortíferas. Aún se desconoce la causa de la enfermedad, que mata a casi medio millón de personas al año en el mundo. Se la llama entonces hepatitis no A no B, porque se sabe que no la causan ni el virus de la hepatitis A ni el de la hepatitis B. Houghton explica ante un auditorio entusiasmado que ha descubierto anticuerpos en la sangre de pacientes afectados por esta enigmática hepatitis, lo que indica que probablemente está causada por otro virus, aunque no lo ha identificado todavía.

 Cuando acaba la conferencia, el médico barcelonés Juan Carlos López-Talavera, que entonces tiene 26 años y está haciendo el doctorado, se le acerca y le dice: “doctor Houghton, creo que tengo el virus, pero no lo encuentro”. Le cuenta lo que tiene: “llevo dos años recogiendo muestras de sangre de pacientes antes y después de recibir una transfusión en el hospital Vall d’Hebron. Tengo muestras de 1.100 pacientes. Sé que el virus tiene que estar ahí”. Houghton y López-Talavera deciden colaborar. Las muestras de Vall d’Hebron ayudan a identificar el virus de la hepatitis C (VHC), un descubrimiento que se presentará en 1989 en las revistas Science y The Lancet.

 Veinticinco años después, los fármacos que se han desarrollado contra el VHC curan a casi el 100% de los pacientes (véase La Vanguardia del 15 de abril). Es la primera vez en la historia de la medicina que se aprende a curar una enfermedad vírica crónica. Otras infecciones víricas se pueden prevenir con vacunas, como el sarampión. O se pueden controlar y cronificar, como la del virus del sida. O las puede curar el sistema inmunitario del propio cuerpo humano, como la gripe. Pero la hepatitis C es la primera que se puede curar en casi todos los pacientes gracias a un tratamiento médico.

 

En estos 25 años, López-Talavera se ha mantenido en primera línea de la investigación que ha llevado a derrotar la hepatitis C. En 1991, tras un breve paso por el Clínic, se marchó como postdoc a la Universidad de Yale (EE.UU.), donde se quedó cuatro años. Regresó después a Vall d’Hebron para continuar investigando sobre la hepatitis C en contacto directo de los pacientes. “Desde que hacía Medicina en la Autònoma, tenía claro que me dedicaría a la investigación sin dejar de ser médico; si no, no me siento realizado”. Se marchó de nuevo a EE.UU. en 1999, cuando Andrew Stewart, antiguo jefe de medicina en Yale, le pidió que se uniera a su nuevo equipo en la Universidad de Pittsburgh.

 Ya no ha regresado. Ha vivido de cerca el desarrollo de los primeros tratamientos contra la hepatitis C basados en el interferón, que fueron recibidos como un gran avance porque conseguían curar al 15% de los pacientes después de un año de tratamiento con efectos secundarios importantes. Después vio llegar la combinación de interferón (un inmunomodulador) con ribavirina (un antiviral), que elevó la tasa de curación al 35%. Después dirigió el desarrollo de nuevos tipos de interferón que, combinados con ribavirina, llegaron al 50%. Y en los últimos años ha desarrollado nuevas combinaciones de antivirales que han situado la tasa de curación por encima del 95% con sólo tres meses de tratamiento y sin los efectos secundarios de los interferones.

 “Ha sido un privilegio participar en esta aventura”, declara López-Talavera, quien es consciente de que la lucha contra la hepatitis C es un esfuerzo colectivo. “Cuando empecé la residencia me dije que iba a por la hepatitis no A no B. Por ese empecé a tomar muestras de sangre de pacientes antes y después de recibir transfusiones cuando hacía el doctorado bajo la dirección de Rafael y de Juan Ignacio Esteban. Haber descubierto la causa de la enfermedad y la manera de curarla en un plazo de 25 años es algo inaudito. Si hace unos años me hubieran dicho que llegaríamos hasta aquí, no me le hubiera creído”. 

En estos últimos años, López-Talavera ha trabajado en la industria farmacéutica para desarrollar los nuevos tratamientos contra la hepatititis C. Fichó por Roche en el 2001, donde ayudó a desarrollar el nuevo interferón. Por Bristol-Myers Squibb en el 2005, donde desarrolló antivirales específicos contra el VHC. Y por Abbvie en el 2013, donde es vicepresidente de investigación y asuntos médicos y trabaja en la puesta a punto de una combinación de tres fármacos para curar la enfermedad.

 Una vez vencido el VHC, y con una larga carrera científica aún por delante, se plantea nuevos retos. El primero, “trabajar para que todos los pacientes que lo necesitan en cualquier lugar del mundo tengan acceso a este tratamiento”, declara sin vacilar. Aunque los fármacos puedan ser costosos, “no tener medios económicos no debería ser motivo para no recibir un tratamiento que cura una infección crónica y grave”. Más adelante, se plantea trabajar en otras dolencias del hígado, como el cáncer de hígado, la cirrosis o las graves enfermedades pediátricas incurables que afectan al metabolismo.

 Fuentes:

 Josep Corbella – Barcelona | LA VANGUARDIA – 26/05/2014

y 

http://www.laveudafrica.com/asi-se-vencio-la-hepatitis-c/




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