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Entrevista a Tatiana Montaño, trasplantada de hígado

¿Qué te sucedió exactamente, para poner a la gente en contexto?

Sufrí una intoxicación por setas venenosas, concretamente, una amanita faloide, la cuál es mortal. Sucedió una noche en la que estaba cenando con mi madre y su pareja y en la que, entre otras cosas, comí esas setas. Al día siguiente me sentía fatal, con una gastroenteritis muy fuerte y fue el comienzo de una verdadera pesadilla.

¿Qué síntomas tenías y en qué momento te diste cuenta que no era algo normal?

Los síntomas que tenía, en ese momento, eran los de una gastroenteritis pero de una mayor magnitud. Fui al médico en varias ocasiones en las que me recetaron distintos medicamentos pero acababa siempre devolviéndolos y cada vez veía que iba a peor, no me reconocía a mi misma en el espejo y no teníamos ni idea de que las setas fueran la causa.

¿Qué papel jugó tu familia y tu entorno más cercano en esos días tan complicados?

Tras varios días en los que no mejoraba, entré en coma. Fue mi padre quien se encargó de todo y estuvo pendiente de mi en todo momento, él fue quién me salvó la vida. Fue ahí cuando surgió la cuestión de si pudo ser por las setas. Ahí fue cuando se pudo dar un vuelco a todo y empezar una nueva forma de abordar el problema en el que, gracias a mi padre puedo decir que estoy aquí, a día de hoy.

¿Cómo es el momento en el que te enteras que necesitas un trasplante de hígado?

No supe de la decisión de trasplantarme hasta que me desperté en la UCI pero en base a lo que me contaron fue todo muy rápido y una pesadilla. Necesitaba un trasplante en ese momento y no podía esperar: tuvieron que realizarme una diálisis, mis pies estaban tan mal que se planteó la situación de amputármelos, problemas de pleura en los pulmones, entre varias cosas más, ya que mi cuerpo había sufrido un fallo multiorgánico agudo. Cuando desperté se me acercó el doctor y me comentó lo que había pasado y fue ahí cuando empezó un nuevo camino en mi vida.

Echando la vista atrás, ¿cómo ves el trabajo que hicieron los médicos y equipo sanitario por ti?

Tras 15 años desde aquello, el equipo médico hizo un trabajo bestial y dieron todo por mi. Sin todas esas personas no estaría aquí ya que lucharon por mantenerme con vida y lo consiguieron, con creces. No puedo estar más agradecida con todo el equipo, son mi familia, así como con la persona que donó ese hígado para que yo pueda estar haciendo esta entrevista. 

¿Qué importancia crees que tiene dar visibilidad a historias como la tuya para sensibilizar sobre la donación de órganos y la salud hepática?

Para mí es fundamental. Yo formo parte de Asextras (Asociación extremeña de trasplantados) y cuando se produjo todo esto recuerdo como estuvieron en mi habitación para ver cómo estaba. Así como una psicóloga que fue como la luz de un faro para mí y me ayudó muchísimo. Desde entonces pasé a formar parte de la asociación, volví a ser donante de órganos y a trabajar con la asociación en tareas de sensibilización y concienciación sobre donación de órganos y tejidos. 

Es que es algo importantísimo para mi, quien me iba a decir que yo iba a pasar por una situación así. Si no llega a ser porque aparece ese o esa donante, a lo mejor no podría estar hoy viva. De ahí sale mi motivación por concienciar a la gente para que sea donante de órganos, porque un día lo puede necesitar como lo necesité yo y lo que puede ser el final de una persona, puede ser la continuación de la vida de otra. 

¿Cómo ha cambiado tu forma de ver la vida y cuáles son tus proyectos o sueños ahora?

En un principio, como es normal, fue radical. Tenía miedo de salir del hospital porque sentía que me iba a morir si no estaba allí porque no podía hacer nada. Literalmente tenían que curarme todo el tiempo y pasé por una depresión. Entonces la ayuda de la psicóloga y de mi padre fueron fundamentales para poder salir adelante. De camino a casa recuerdo mirar por la ventanilla del coche y ver el cielo, los pájaros, las nubes y la vida, fue algo maravilloso y que no olvidaré. 

Yo me encontraba en el hospital y mi padre se encargó de tramitar el papeleo y me concedieron la invalidez permanente absoluta por la que recibo una pensión contributiva de mi trabajo ya que cumplía todos los requisitos y me afilié a la ONCE ya que debido al veneno de la seta perdí bastante visión y audición. 

A la misma vez, empecé a luchar para volver a caminar porque pensaba que iba a ser de mí, que iba a hacer con mi vida, ya que yo tenía una vida muy sana en la que hacía mucho deporte y me movía mucho y me producía pánico pensar cómo iba a ser mi nueva vida. Y luché hasta conseguir volver a caminar. Ahora me dedicó a acompañar a Asextras y disfrutar de la vida realizando deporte, viajando, estando con amigos/as y cuidándome al máximo.

Ahora veo la vida de forma maravillosa, cualquiera cosa pequeñita es un mundo para mi, valoro cada día como si fuera el último y es algo increíble. Ahora busco hacer cosas que tenía pendientes como clases de inglés o cerámica.

¿Qué papel han jugado asociaciones como FNETH en tu proceso de información, acompañamiento y apoyo tras el trasplante?

Desde Asextras, la cuál es una parte más de FNETH, ha sido maravilloso el trato que he tenido siempre con la asociación y se de buena el gran trabajo que hacéis y por lo que hay que daros la enhorabuena. Asextras, para mí, fue un flotador en medio del océano al que me agarré y ellos/as me agarraron y no nos hemos soltado porque el trabajo que han hecho y del que formo parte ahora es muy importante para la sociedad.

¿Cuál es el mensaje que quieres lanzar a raíz de la situación que viviste?

Tuve la gran suerte de sobrevivir a esta pesadilla y solo tengo palabras de agradecimiento a todas aquellas personas que estuvieron conmigo a lo largo de este proceso, a las que lucharon por mi vida, para que lo superara y porque tuviera una vida después de aquello.

Mi mensaje es: ‘Lo que me ha pasado a mi, es algo que puede pasarle a cualquier persona. Por ello, hay que hacerse donante. Recuerdo cuando tenía 17 años y en una farmacia cogí un folleto que había sobre la donación de páncreas y riñones, creo recordar, y yo añadí: ‘y todo lo demás’, sin saber exactamente como funcionaba la donación de órganos pero quería dejar claro había que ser donante de lo que fuera posible’. 


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Publicado en Blog, Fneth te entrevista