Entrevista a la Dra. Gloria Sánchez, jefa de la Unidad de Hepatología del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid y miembro de la Comisión Nacional de la Especialidad de Aparato Digestivo del Ministerio de Sanidad.
Están empezando los trasplantes en Castilla-La Mancha. ¿Cómo está la situación y qué futuro se augura?
Castilla-La Mancha ya cuenta con un centro autorizado para realizar trasplante hepático. Cuando nosotros empezamos hace 23 años, también era todo nuevo. Lo importante es que el equipo encargado sea experimentado y esté bien formado. En este caso, el cirujano, el Dr. Abradelo, es un profesional con amplia experiencia en trasplantes. Ha trabajado en el Hospital 12 de Octubre y en el Reino Unido. Confío en su liderazgo y en el equipo que lo acompaña. La doctora Marta, hepatóloga, también tiene una sólida trayectoria, al igual que el resto del equipo. Todos comenzamos alguna vez. Es normal sentir cierta inquietud, tanto por parte de los pacientes como del equipo médico pero hay que dar el primer paso. Quiero agradecer a la primera paciente que confió en nosotros, Carmen, que sigue viva y demostró su confianza en el equipo médico. Los pacientes de Castilla-La Mancha deben confiar en un equipo autorizado y auditado, que estoy segura alcanzará grandes logros en esta comunidad autónoma.
¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan y cómo se está preparando el personal sanitario de Castilla-La Mancha para afrontar esta nueva etapa?
Los retos son numerosos porque un trasplante hepático implica a todo un hospital. No solo intervienen cirujanos y hepatólogos. Se necesita personal de hematología, laboratorio, microbiología, intensivistas, anestesistas, enfermería de quirófano, de consulta y de hospitalización. Es un esfuerzo colectivo muy importante, y estoy convencida de que se están preparando con intensidad para ofrecer la máxima calidad de atención a los pacientes.
¿Qué impacto tendrá este avance en la calidad de vida de los pacientes de la región y en la lista de espera a nivel nacional?
Está demostrado que cuando una comunidad autónoma incorpora un centro trasplantador, aumenta la tasa de indicación de trasplante. Es decir, se trasplanta a más personas porque los centros de alrededor desarrollan mayor sensibilidad y remiten más pacientes. Esto ha ocurrido siempre que se ha abierto un nuevo programa de trasplante hepático. Por un lado, beneficiará a pacientes que hasta ahora no se consideraban candidatos. Por otro, mejora la calidad de vida al evitar desplazamientos, especialmente para quienes viven lejos de Madrid. Aunque pacientes de Toledo, por cercanía, pueden no notar tanto la diferencia, otros como los de Albacete sí percibirán una mejora significativa.
Desde la Comisión Nacional de Aparato Digestivo, ¿qué otras mejoras están impulsando en el tratamiento de enfermedades hepáticas y trasplantes?
Desde la Comisión trabajamos para asesorar al Ministerio en la formación de especialistas en aparato digestivo, así como en la formación continuada. Una de las iniciativas que estamos desarrollando para mejorar la atención a los pacientes hepáticos, trasplantados o no, es la creación del área de capacitación específica en hepatología. Se trataría de una subespecialización posterior a la formación en aparato digestivo para adquirir un conocimiento más profundo sobre las enfermedades hepáticas. El manejo hepático se ha vuelto muy complejo en los últimos años, tanto en diagnóstico como en tratamiento, y también en trasplante. Nuestra especialidad ha crecido tanto que los cuatro años de formación MIR ya no son suficientes para alcanzar el nivel de experto en hígado. Por eso, hemos presentado formalmente esta propuesta al Ministerio, en coordinación con la AEEH y con Manuel Romero, su presidente. Estamos trabajando en ello, aunque sabemos que los tiempos administrativos son lentos.
¿Has notado que los pacientes llegan con muchas dudas sobre la afectación del trasplante y de las enfermedades hepáticas en su vida sexual, maternidad o paternidad?
En mi experiencia, tras más de dos décadas en el campo del trasplante, muchos pacientes no plantean estas cuestiones por pudor. Además, los médicos rara vez abordamos estos temas de forma directa, a menos que ellos pregunten. Deberíamos trabajar más en este aspecto, mejorar nuestra formación como hepatólogos junto a ginecólogos, urólogos y psicólogos. Es importante que los pacientes también se sientan cómodos expresando sus dudas, porque si nuestro objetivo es que vivan muchos años con buena calidad de vida, la sexualidad y la maternidad o paternidad son aspectos fundamentales. Todos —profesionales y pacientes— debemos hablar de estos temas cuando sea necesario.
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