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HIDRATACIÓN Y SALUD HEPÁTICA: UNA CONEXIÓN VITAL

 

  • Resulta imprescindible mantener siempre una salud óptima durante todo el año, pero en verano más todavía debido a las altas temperaturas llevan a nuestro organismo a hacer un trabajo extra y en este artículo os vamos a mostrar distintos consejos para llevarlo lo mejor posible y poder tener mantener nuestro hígado, sobre todo, muy sano.

 

  • Entre los puntos que abarcará este artículo, nos centraremos principalmente en la hidratación: su importancia, consecuencias, relación directa con el hígado, etc.

 

La llegada del verano siempre es un momento que se espera con ansías ya desde una edad muy temprana por eso de las vacaciones, la playa, la montaña y el disfrute general de una estación en la que la mayoría de la población aprovecha para escaparse unos días y disfrutar de un ‘paisaje’ distinto al que está acostumbrada durante el resto del año. Sin embargo, en los últimos años los veranos se están volviendo cada vez más calurosos y largos, un hecho que ya no es solo una sensación sino que está respaldado con pruebas científicas. En concreto, según Benito Fuentes, científico de la AEMET, que afirma como el calentamiento global tiene un efecto directo en la cambio climático, que a su vez está afectando a las estaciones y, por ende, a los ecosistemas y al ser humano. De esta manera, a través de este artículo queremos haceros llegar los consejos principales para mantener un hígado sano este verano, haciendo hincapié en la hidratación.

CONSEJOS PARA MANTENER UN HÍGADO SANO EN VERANO

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

  • Frutas y verduras frescas. Estas son esenciales para una dieta equilibrada. Alimentos como la sandía y el melón no solo hidratan sino que también aportan vitaminas y antioxidantes que protegen el hígado.
  • Grasas saludables. Consumir grasas saludables ayuda a mantener un hígado en buen estado. Los aguacates contienen glutatión, una sustancia que ayuda a eliminar toxinas del hígado. Las nueces son ricas en aminoácidos y omega-3, que apoyan la función hepática.
  • Proteínas magras. Las proteínas de alta calidad provenientes del pescado, pollo sin piel, y legumbres son esenciales para la reparación y regeneración de células hepáticas.
  • Evitar comidas pesadas. Aquellas comidas ricas en fibras, proteínas y carbohidratos pueden suponer un gran esfuerzo a nuestro cuerpo y, en concreto, a nuestro hígado que sumado al que ya hacen por las altas temperaturas puede causar fatiga y malestar. Además, el calor del verano puede ralentizar el metabolismo, y las comidas pesadas pueden exacerbar este efecto. Un metabolismo más lento significa que el hígado y otros órganos trabajan con menos eficiencia, lo que puede causar una acumulación de productos de desecho y toxinas. Por otro lado, las comidas pesadas a menudo incluyen alimentos procesados, fritos o con aditivos químicos, lo que aumenta la carga de toxinas que el hígado debe procesar y eliminar del cuerpo.

CONSUMO DE ALCOHOL MODERADO

  • Limitación del alcohol. Beber en exceso puede causar daño hepático agudo y crónico. Sabemos que el verano es una época dada también a disfrutar más en los exteriores y ambientes de ocio tales como bares o discotecas, por eso recomendamos tener cuidado con la cantidad de alcohol ingerimos porque ya no se trata de lo que podamos ingerir un día sino al cabo de dos meses de verano.
  • Alternativas no alcohólicas. En su lugar, se pueden preparar bebidas como limonada con hierbabuena, agua de coco, o tés helados sin azúcar, los cuáles pueden ser refrescantes y saludables.

USO DE PROTECCIÓN SOLAR

  • Protege tu piel del sol. Utiliza protector solar de amplio espectro (al menos SPF 30) y aplícatelo cada dos horas. La exposición prolongada al sol sin protección puede causar deshidratación severa y estrés en el hígado.

 

HIDRATACIÓN

La hidratación es algo esencial para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Por ello, cuidarla en verano es aún más importante porque las altas temperaturas hacen trabajar más a nuestro organismo y, por tanto, perder más agua. Aquí un breve resumen de lo que significa la hidratación el cuerpo humano.

  • El agua es fundamental para la regularización de la temperatura regular mediante la evaporización y la transpiración.
  • Los nutrientes y el oxígeno van integrados en el agua y son, a su vez, el medio de trasporte por el que llegan a las células.
  • Los riñones necesitan agua para poder procesar mejor todos aquellos desechos que se expulsan a través de la orina.
  • El agua sirve como lubricante y protector de las articulaciones y tejidos.
  • Para que la cantidad de electrolitos esenciales para las funciones nerviosas y musculares sea equilibrada se necesita una gran cantidad de agua.

En épocas en que las temperaturas son altas perdemos mucha agua corporal y, también, sales minerales. Por un lado, encontramos la sal que se encuentra dentro de nuestro cuerpo, la cuál cuenta con electrolitos que transportan cargas eléctricas que ayudan a tener una hidratación correcta. La sal que consumimos también ayuda a mantener un equilibrio de los líquidos mediante la ósmosis, que regula cuanta agua hay en las células. Por eso se recomienda las bebidas con electrolitos, porque reponen la sal y sodio que se pierden al sudar. Además, también hay bebidas como la leche que retrasan, incluso más, la hidratación.

LA HIDRATACIÓN Y EL HÍGADO

Al igual que con el resto del organismo, el agua tiene una relación muy importante con el hígado. La deshidratación podría ocasionar una serie de consecuencias que veremos más adelante pero, primero, se debe saber cómo afecta la hidratación al hígado.

Como ya sabemos, el hígado ayuda a eliminar sustancias tóxicas a través de la bilis, por lo que una falta de hidratación podría causar problemas al hígado. Además, una gran cantidad de agua ingerida ayuda a que el hígado produzca una mayor cantidad de bilis y con una mayor consistencia y calidad, con la cuál eliminar toxinas. Como hemos comentado antes, las altas temperaturas junto a comidas pesadas pueden provocar un mayor esfuerzo de nuestro hígado y, por tanto, un metabolismo más lento que puede derivar en la acumulación de grasas o, en un caso más grave, hígado graso. Para evitar eso, la hidratación juega un papel fundamental ya que da ese empujón que necesita la sangre y el sistema circulatorio para que el hígado funcione a un máximo rendimiento con la llegada de oxígeno y nutrientes.

 

CONSECUENCIAS DE LA DESHIDRATACIÓN EN EL HÍGADO

Entre las principales consecuencias podemos encontrar el estrés de las células hepáticas, las cuáles si se muestran muy deterioradas por la falta de hidratación pueden ocasionar enfermedades hepáticas. La deshidratación puede hacer que la capacidad del hígado para producir bilis y eliminar toxinas se vea perjudicada, así como otras funciones metabólicas esenciales. Por último, enfermedades como el hígado graso, hepatitis o cirrosis puede aflorar fruto de la falta de agua en nuestro cuerpo.

 

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